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jueves, 19 de septiembre de 2019

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La Victoria Estrat�gica cap�tulo10

Hasta San Lorenzo

(Cap�tulo 10)

El 20 de junio, el mismo d�a de la ocupaci�n por el enemigo de las Vegas de Jibacoa, le orden� a Ra�l Castro Mercader y a Angelito Verdecia que cubrieran con sus hombres la subida hacia Minas del Infierno y Mompi� desde las Vegas. Como se recordar�, los dos capitanes estaban situados en ese momento detr�s de Las Mercedes, esa posici�n resguardaba la subida hacia el firme de la Maestra en la zona de San Lorenzo, por la v�a de la loma de El Gurug�.

A pesar de que nuestra apreciaci�n era que el siguiente paso del enemigo, una vez ocupada Las Mercedes, ser�a avanzar en direcci�n a San Lorenzo, la presencia en las Vegas de una tropa planteaba otra amenaza de cierto peligro: la posibilidad de un avance desde las Vegas tambi�n en direcci�n al firme, pero en este caso por una zona mucho m�s c�ntrica y cercana a nuestro territorio base, como ser�a Mompi� y el alto de la tiendecita de la Maestra. De ah� mi decisi�n de cambiar moment�neamente las prioridades en la defensa del sector noroeste. Ra�l Castro Mercader y Angelito incorporaron en estas nuevas posiciones a personal de las tropas de Horacio Rodr�guez y Orlando Lara, que hab�an participado en la derrotada defensa del acceso a las Vegas.

Sin embargo, dos d�as despu�s, el grueso de las fuerzas que ocuparon las Vegas de Jibacoa se retir� a sus bases de partida en Arroy�n y Las Mercedes. En las Vegas qued� solamente la Compa��a 92 del Batall�n 19, que en los d�as subsiguientes se limit� a realizar exploraciones en los alrededores del propio caser�o.

Al tener noticias de este movimiento el d�a 22, me percat� de que mi apreciaci�n inicial era la correcta, y que el siguiente golpe principal del enemigo en este sector estar�a dirigido hacia San Lorenzo. Por esta raz�n, dispuse el traslado de la escuadra de Angelito Verdecia hacia el camino de La Yegua, que sube a Minas de Fr�o desde las Vegas. Desde all�, en caso necesario, Angelito podr�a moverse r�pidamente a cubrir la subida hacia San Lorenzo si los guardias intentaban acceder por esa v�a.

Pocos d�as despu�s, el mando enemigo realiz� un movimiento al que todav�a hoy resulta dif�cil encontrar explicaci�n. Las Compa��as 91 y 93 del Batall�n 19 recibieron la orden de entrar de nuevo a las Vegas y, junto con la otra compa��a que hab�a quedado all�, seguir avanzando, pero no en direcci�n al firme por los caminos de Minas del Infierno, Mompi� o Minas de Fr�o, como hubiese sido lo l�gico, sino en direcci�n al barrio de Taita Jos�, lo cual desviaba completamente a esa tropa del firme de la Maestra. Taita Jos�, por su ubicaci�n al suroeste de las Vegas, no ten�a en esos momentos significaci�n militar alguna. Tal vez el mando enemigo recibi� alguna informaci�n, en el sentido de que all� exist�an determinadas instalaciones rebeldes, lo cual no era cierto.

A estas alturas, todos los accesos a la Maestra desde las Vegas hab�an sido cubiertos por el Che, quien estaba a cargo directamente de la defensa de este sector desde su puesto de mando en Minas de Fr�o. Una escuadra al mando de Ram�n Fiallo cubr�a el camino de Minas del Infierno y otra, a las �rdenes de Roberto Ruiz Borrego, estaba ubicada en el camino de Purgatorio, que asciende desde las Vegas a Minas de Fr�o. Angelito Verdecia se mantuvo en la subida de La Yegua, mientras que Orlando Pupo y Daniel Readigo proteg�an los accesos por las lomas de La Vela y de El Pino, respectivamente. Esta �ltima escuadra sostuvo el d�a 27 de junio un breve encuentro con la tropa enemiga que iba camino de Taita Jos�, en el que el Ej�rcito sufri� dos bajas.

Por su parte, Alfonso Zayas se situ� en el camino de Gabiro y Ra�l Castro Mercader y sus hombres fueron trasladados hacia Polo Norte, cerca de Minas de Fr�o, donde se mantuvieron como reserva, dispuestos a moverse hacia donde las circunstancias lo requirieran.

Con muy buen sentido, si consideramos que la v�a de Gabiro era una de las que con mayor probabilidad utilizar�an el enemigo si pretend�a continuar hacia el interior de la monta�a, el Che orden� tambi�n a Angelito Fr�as, quien permanec�a en El J�baro, que reforzara a Zayas y enviara para all� a C�sar Su�rez con 20 hombres.

Entre el 28 y el 29 de junio, posiblemente despu�s de comprobar que en el barrio no hab�a nada de lo que buscaban, los guardias abandonaron Taita Jos� y regresaron a las Vegas. En esos d�as, toda mi atenci�n estaba enfocada en los combates que ten�an lugar en Pueblo Nuevo y Casa de Piedra, con los que se iniciaba la primera Batalla de Santo Domingo, a la que nos referiremos en un cap�tulo posterior.

Concentradas de nuevo las fuerzas de tres compa��as enemigas en las Vegas, el d�a 30 de junio intentaron penetrar en direcci�n al firme de la Maestra, pero fueron rechazadas en la loma del Infierno por la emboscada rebelde de las escuadras de Orlando Pupo y Ram�n Fiallo, en la subida de la loma de La Vela, con el apoyo de los hombres de Angelito Verdecia, Daniel Readigo y Roberto Ruiz, que acudieron con prontitud en auxilio de sus compa�eros. Los rebeldes causaron una baja al enemigo. El Ej�rcito se retir� precipitadamente hacia las Vegas.

Ese mismo d�a fui entrevistado en La Plata, v�a telef�nica, desde la tiendecita de la Maestra, por el periodista Norton Silverstein, de la televisi�n norteamericana. Desgraciadamente, no ha sido posible encontrar esa grabaci�n, pero expliqu� al periodista las razones de nuestra lucha y expres� el mayor optimismo ante el desarrollo de las acciones de contenci�n de la gran ofensiva enemiga. Ya en ese momento, con la primera Batalla de Santo Domingo, la iniciativa hab�a comenzado a estar de nuestra parte.

Al d�a siguiente del combate en la loma de La Vela, las Compa��as 91 y 93 se retiraron de las Vegas en direcci�n a Las Mercedes. Obviamente, como consecuencia de este combate, el mando enemigo consider� que los accesos al firme desde las Vegas estaban bien protegidos por nuestras fuerzas, y decidi� probar la v�a alternativa de San Lorenzo.

El d�a 1ro. de julio, las Compa��as 71 y 72 del Batall�n 17 iniciaron el avance en direcci�n a Gabiro desde Las Mercedes. Las fuerzas rebeldes al mando de Ra�l Castro Mercader, Alfonso Zayas, C�sar Su�rez y Angelito Fr�as combatieron con tenacidad durante m�s de una hora, pero al cabo se vieron obligadas a retirarse. Bajo un aguacero torrencial, los combatientes rebeldes se replegaron sucesivamente a lo largo de las l�neas defensivas escalonadas, dispuestas con anticipaci�n, y frenaron el avance enemigo durante el resto de la tarde. Al anochecer, sin embargo, ya los guardias alcanzaban el alto de la Maestra sobre San Lorenzo. Los rebeldes se retiraron en direcci�n a Polo Norte y El Tabaco. El Ej�rcito sufri� ese d�a algunas bajas.

En la ma�ana del 2 de julio, el grueso del Batall�n 17 lleg� a San Lorenzo y, luego de ocupar el caser�o deshabitado, estableci� all� su campamento avanzado. Una vez tomadas las alturas colindantes y asegurado el per�metro, esa misma tarde, las compa��as 91 y 93 del Batall�n 19, reci�n llegadas el d�a anterior a Las Mercedes, se trasladaron a San Lorenzo por el mismo camino de Gabiro.

Como ya dije, la ocupaci�n de San Lorenzo por fuerzas enemigas era una de las alternativas previstas por nosotros en este sector noroeste, aunque en realidad no era lo m�s preocupante que podr�a ocurrir, pues solo requer�a la adopci�n de algunas medidas de reajuste de las l�neas defensivas. El mando del Ej�rcito decidi� lanzar su golpe principal en este sector, en una direcci�n que lo alejaba del territorio central rebelde, motivado tal vez por el temor de una resistencia mucho m�s fuerte en la zona de las Vegas y en un terreno m�s favorable a nuestras fuerzas. No obstante, el movimiento hacia San Lorenzo tendr�a para el enemigo la ventaja de adentrarse en un frente que, precisamente por su condici�n m�s perif�rica, pod�a estar menos defendido y donde era m�s factible la maniobra de la infanter�a atacante, la cual pod�a, incluso, ser apoyada en una buena parte del trayecto por medios mecanizados. Si su prop�sito era continuar en direcci�n a Minas de Fr�o, podr�a lograrlo ocupando este punto, a trav�s de un rodeo de las principales l�neas de defensa rebeldes y no mediante el asalto frontal desde las Vegas.

Por eso, una vez conocida la noticia de la ocupaci�n de San Lorenzo por el grueso del Batall�n 17 y dos compa��as del Batall�n 19, decid� concentrar los principales efectivos de ese sector en la defensa del acceso a Minas de Fr�o. Desde ese propio d�a, comenc� a tomar las disposiciones necesarias. En la madrugada del 3 de julio yo mismo sal� de La Plata hacia Minas de Fr�o para estar m�s cerca de este frente de combate y dirigir desde all� las operaciones. Llev� conmigo a Andr�s Cuevas y su pelot�n y a una escuadra de la tropa de Camilo a las �rdenes de Felipe Cordumy.

Aparte de los grupos rebeldes que hab�an defendido San Lorenzo, en la zona permanec�an las tropas de Ra�l Castro Mercader y Angelito Verdecia, situadas en ese momento en Polo Norte y Gran Tierra, respectivamente, adem�s del personal de la escuela de reclutas de las Minas, que pod�a ser armado con parte de lo ocupado en la Batalla de Santo Domingo. Por el momento, yo consideraba que estas fuerzas eran suficientes. Otros grupos de los que hab�an participado en las acciones de Santo Domingo podr�an ser movidos hacia este sector, y ubicados en posiciones desde donde pudieran moverse como refuerzo, seg�n las circunstancias.

Pero hab�a que prever tambi�n la posibilidad de que la intenci�n del enemigo despu�s de la ocupaci�n de San Lorenzo no fuese continuar en direcci�n a Minas de Fr�o, sino seguir hacia El Tabaco, con el prop�sito de cruzar hacia Meri�o, lo cual podr�a significar una amenaza de cierta consideraci�n, aunque menos inmediata y grave que la planteada por la posibilidad del asalto directo a Minas de Fr�o, pero para la que tambi�n deb�amos prepararnos. La ocupaci�n de Meri�o colocar�a al enemigo en la profundidad del sector noroeste de nuestro territorio, con el agravante de que desde all� podr�a enlazar con las fuerzas del Batall�n 18 que ven�an avanzando desde el Sur.

Junto con el avance y la ocupaci�n de San Lorenzo, las fuerzas enemigas estacionadas en Cienaguilla penetraron ese d�a hasta Aguacate. Tambi�n algunas tropas llegaron a Cupeyal, donde fueron tiroteadas por grupos de escopeteros de la columna de Crescencio P�rez. Pero no siguieron m�s all�. El propio d�a 3 tom� la decisi�n de ordenar la evacuaci�n del hospital de Pozo Azul hacia la zona de Limones, debido a que este se encontraba directamente amenazado por la ocupaci�n de Aguacate

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